Vainica Doble y LeMans


El Planeta. Octubre, nº30, 1998

Mari Carmen Santonja y Gloria Van Aerseen, Vainica Doble, se conocieron jugando al baloncesto en los patios de la Ciudad Universitaria. Tenían quince años. Ibón Errazquin y Teresa Iturrioz, células motrices de Le Mans, se toparon con Carmen Santonja en Alcorcón, hace unos meses. Al instante la reconocieron, y hablaron tímidos de próximos encuentros. Ibón y Gloria se conocieron el otro día, en casa de Mari Carmen, mientras nos preparábamos para una sobremesa plena de charcos y luceros.

 

Qué bonitas son Gloria y Mari Carmen. Ahí ellas, pintoras, ilustradoras, actrices de mentirijillas, y sus bailes, cerámicas, relatos y cuentos. Vasca una, Carmen, hija, nieta y bisnieta de pintores ("Mi bisabuelo era Rosales, el del paseo. Estoy muy orgullosa y lo comento mucho..."). La otra, mitad andaluza y mitad holandesa, Gloria, nieta de toreros y cigarreras y prima lejana de Audrey Hepburn. Y detrás una carrera, tantas veces a empujones de sus fans, que cuenta ya siete elepés, y otro más de canciones antiguas regrabadas, varias bandas sonoras y decenas de sintonías para la televisión. A sumar el lote de composiciones para otros artistas (con su número uno, como el Lo eres todo para Luz Casal). Y debajo una lista interminable de adjetivos de los que inútilmente han intentado describirlas, que suenan inevitablemente a torpona reducción, que no son sino pequeñas ventanas en la negrura de lo que son y significan. Nunca intentes convencer a los amigos. No intentes explicar a qué suenan. Ni se pueden –ni se quieren- desentrañar las claves cuando se está enamorado. Y los fans de Vainica estamos enamorados. Así, a estas alturas sé bien poco sobre ellas. Que se escuchan mejor en soledad, siempre que no sea jueves por la mañana. Que, aunque no quieran, sufren de "incapacidad crónica para la confesión chabacana y fácil", como decía Pepe Nieto. O que la mediocridad las ha condenado siempre con el hacha implacable...

Ibón Errazkin, alma máter de Le Mans, comentó en una ocasión que Taquicardia era su disco para una isla desierta y que conocer a Vainica Doble era su "máxima aspiración en la música". Han pasado varios años desde su efervescente declaración apareciera en las páginas de algún fancine difunto. Desde entonces, el nombre del dúo lunático con los pies en la tierra surgió con frecuencia en las reseñas y entrevistas de Le Mans, músicos lejanos en el tiempo pero ardientemente cercanos en el buen gusto, qué difícil en épocas tan distintas como aquella y la nuestra.

Después alguien resucitó a las Vainicas. Y el mito llega a los saldos, y eso que, de un tiempo a esta parte, como señala el propio Ibón, "como que queda bien decir que se es fan de Vainica Doble".

Y qué más da. Si están vivas. Presas de una inquietud en su soberbia madurez, que si las hubiese encontrado envueltas en la sabia armonía tampoco me habría extrañado. Así que preparamos un encuentro. La idea nace como supuesta entrevista de miembros de Le Mans a Vainica Doble; más tarde se convierte en sobremesa y en coincidencia en el cruce. Y eso que ya sabíamos, porque nos lo había dicho Jaime de Armiñan, que tanto Gloria como Mari Carmen, cuando hablan en público, y sobre todo cuando hablan de sí mismas, parecen tontas. Gloria suele decir que ella no sabe nada, que no le importa nada, que eso "ésta", que es la que hace las letras. Y Mari Carmen se contagia y subiendo las cejas dice que bueno. Un observador avisado pensaría que son dos mamarrachas caídas de un guindo. Y estaría sembrado el observador: son sagaces, listísimas, maravillosas y certeras. Son soberbias y se hacen las humildes sin quererlo".

Y de golpe ya estamos todos, reunidos en la sala, junto al balconcito cerrado. En busca de los olores, de la magnífica mala leche. Así surgimos, hablando de todo, de parapsicología, de brujos que quitan el fumar, de los sobrinos y de los libros. También hablamos de la música... Pero cuidado ahí llega Ibón. Lo escucho hablar mientras se acercan por el corredor.

 

Carmen -...Ay, y cómo te llamabas que no me acuerdo...

Ibón -Ibón. Es un nombre vasco...

Gloria -¡Yvonne de Carlo! –ríen todos-.

I -No, bueno, siempre tengo líos con el nombre, aquí. Cuando van a escribirlo siempre me preguntan. Es un poco incómodo, pero todo tiene solución...

C -¿Y es algo, el nombre significa...?

I -Mmm, me han dicho que bonifaceo, pero no...

Todos- ¡Venga!

I -...no creo yo que suene...

C Pero eso es con b ¡Ah! Entonces no es Carlo.

 

Sentados, nosotyros a un lado y ellas a otro, rodeados de cuadros viejos y muebles mansos y sabios, disfrutamos del recibimiento. En la casa reina un silencio redentor que hace las veces de piano.

I .-Oye, que Teresa (Iturrioz) no ha podido venir. Que otro día... Está muy liada, dando unos cursos para parados, de diseño gráfico por ordenador...

G -Y le da a los parados. Yo estoy parada. ¿no me puedes dar a mi un curso? –Ibón ríe- ¿Y ya no hacéis más discos?

I -Ahora vamos a sacar uno, en unos días. Si, si, hemos estado esta primavera a tope. ¡Es que os tenemos que mandar las novedades! Lo hemos grabado aquí en Madrid, en Box. Con un chico que se llamaba Ventura, que ha grabado algo con vosotras...

G –Uy, nosotras hemos grabado con todo el mundo.

C –Serían las voces del 1970. Ah, pues aquello estaba muy bien.

I –Si, si. No, la verdad es que nosotros era la primera vez que grabábamos en un estudio decente, siempre habíamos grabado en sitios bastante cutres y éste es muy cómodo, en la ciudad...

C -¿Y con qué casa estáis, con...?

I –Con Elefant. Una independiente.

C –Ya, ya. Es que Paquito (Clavel) nos quiere liar con esta independiente... –todos reimos-.

EP –Hace bien.

C -...con Elefant. ¿Qué tal está?

I –Está muy bien...

C –Gente simpática y normal, ¿no? No ejecutivos de estos horrorosos...

I –Hombre, lo buenísimo de Elefant es que si te fichan es porque son muy fans de lo que haces, y no te dicen que no a nada. Nosotros, todos los caprichos...

G –Como tiene que ser.

I –Eso es. Luego... lo que tienen todas las independientes, que el dinero tienes que esperarlo con paciencia. Pero, bueno, es que tampoco vendemos como para...

G –Bueno, y que la distribución no puede ser la de un monstruo...

I –Nosotros, por ejemplo no tocamos en directo nada, no nos gusta nada. Bueno, creo que como a vosotras –Carmen ríe y mira a Gloria-. Pues nunca hemos tenido ninguna presión, eso se lo agradezco un montón. A las entrevistas no me niego, qué menos. Pero Fámily no han dado ninguna entrevista ni han tocado en directo nunca, y en Elefant siempre les ha parecido fantástico.

EP –Que es Javier Aramburu el cantante de Family.

G –Este es el que nos ha hecho la portada de coser y cantar. Que hace unas portadas maravillosas.

C –Ah, ¿y es el cantante de Family? Sí, sí. Es preciosa. Yo le llamé. Dije tengo que lamar a este chico... Bueno, es... la más bonita que nos han hecho nunca. Claro, y las de Iván Zulueta...

EP –Hce poco vi Un, dos, tres, al escondite inglés (Iván Zulueta, 1969), que salen canciones vuestras. Y me quedé de piedra cuando vi que esas canciones eran el horror que se supunía debían combatir los jóvenes modernos...

C –Sí, sí –ríe.

G –Pero eran a propósito, ¿eh? Metíamos hasta la cadena del water al piano. –Cantan a dúo: -¡Mentira! ¡Mentira! Bueno, tanto que la queríamos luego para Raphael, porque es perfecta para Raphael.

 

Los pastelitos

 

Mari Carmen nos está haciendo un café. Se habla del disco de Ibón, de grabar y mezclar, de las prisas de última hora. Los barquillos de la mesa se tiñen de nubarrones.

 

G –Hay que dar más tiempo a las mezclas. Nosotras, en ningún disco hemos tenido tiempo para las mezclas. Y en éste, con este jaleo de producción, al final las mezclas corriendo otra vez. No, y este disco ha costado un dineral, se han gastado hasta la espuela. Pero luego nada, no nos han dejado...

I –El Carbono 14.

EP –Es con el que peor os habéis quedado ¿no?

G –(triste, muy bajito) A mí no me gusta. Si es que no hemos metido mano...

EP –Esos arreglos de terror...

G –Y no sólo los arreglos, sino que yo estoy cantando hecha una ordinaria, porque todo el tiempo "¡Tienes que echar lo que tengas!" "¡Canta más fuerte!", todo lleno de ejecutivos, "¡No! ¡Así no!", y yo digo cómo he podido cantar así, si parezco una folklórica. Y más dinero que en este disco... Y luego, a la hora de mezclar, ¡un día para cada canción! Bueno, pues no daba tiempo, porque como había tanta gente metida en esa producción, para que se oiga éste, para que se oiga el novio del otro... Y a nosotras, pues que hagan lo que quieran...

I –Qué horror, cuando ya no te importa tu disco, Pueden conseguir eso.

G –Ahora, a mí no me pillan en otra. Yo, a mí que me rescindan el contrato. Y tenemos todavía que entregar diez canciones.

I -¿Qué igual serán para otros cantantes...?

G –Nos da igual, queremos que nos dejen tranquilas ya. Lo de una multinacional es tremendo. Luego yo quería que lo arreglara Álvaro, porque lo arregla maravillosamente, no porque sea mi hijo. Pues "¡Aquí no hay nepotismos!" Si no son nepotismos. O nos lo arregla Pepe Nieto, que no arregla a nadie y nos lo hubiera hecho, o nos lo arregla Álvaro. "¡Pues no!" No es que estén mal. Collado lo ha hecho bien, el pobre. Pero es que no somos nosotras. Se han saltado montones de acordes, que nosotras siempre hemos hecho montones de acordes de paso. "¡Bah, esto no es moderno!" Oh Jesús, la del ordenador, por ejemplo, que será un ordenador pero no estaba hecha para ser chundachunda; te quitan los acordes de paso y toda la armonía se va, y yo me quedo... Digo ¡pero si estoy desafinando! ¡se me va la olla! Y ellos "¡porque vosotras sois muy antiguas!" Pues si somos antiguas ¿por qué nos habéis contratado?

EP -¡¿Pero os decían esa serie de cosas?!

G -¡Vamos! "¡¡Tu hazme caso a mí!!" –gesto furibundo-. Mi hijo ya me dijo: "ya verás". Y efectivamente, ya verás. Con otros, con Alejandro Sanz, pues no será así. Pero con nosotras...

EP –Pero esta ha sido la única vez que habéis trabajado con una multinacional, aparte de Columbia, al principio.

C –Y Ariola. Pero nos dejaban hacer lo que queríamos

G –"¡Es que nunca habéis vendido! ¡hay que probar, hacer otras cosas para vender!" Nosotras no decíamos nada, claro. Hemos vendido mucho más que otras veces, pero vamos, no es para tanto.

EP –Yo me muero de pena cuando veo doscientas copias del último en Alcampo... Me tuve que ir de la sección de discos –ríe Carmen, con las doscientas copias.

G –Al principio era, pues "otra vez Vainica". Pero cómo vamos a buscar fans nuevos, que decían ellos. Si es que no les gustamos. ¿Cómo vamos a gustar a...? Sólo gstamos a un tipo de gente, y de ahí no podemos salir.

C –Es inútil, es inútil.

G -¡No podemos ser Rocío Jurado de repente! Si hiciéramos televisión y esas cosas. Pero si no lo hacíamos hace veinte años, ¿cómo lo vamos a hacer ahota...?

I –Si, tampoco hay que darle tantas vueltas. Haces lo que haces y la gente es como es. Nosotros, la única vez que tuvimos problemas cuando nos llamábamos Aventuras de Kirlian. También era una independiente, Dro, justo antes de ser absorbida por Warner. Nos sacaron quinientas copias o así...

 

La mirada de antes, hablando del directo, nos sirve de excusa para dar esquinazo a la mohina. Y entre tiernas y divertidas sacan las muecas morenas. Qué mal se pasa tocando en los conciertos. Pues aquella vez en Barcelona, yo os vi muy bien, Ibón.

 

I – Estábamos destrozados, hastiados. Mira, hubo una canción que, vi la lista, vi que llegaba esa y dije "otra", porque... Si estoy un poco nervioso me tiemblan un poco los dedos y las canciones difíciles las temo...

C –O sea, tú no sientes el fervor del público...

I –Hombre, si... es una cosa emocionante al mismo tiempo...

G –Pues yo, con fervor y todo, llega un momento que no puedo. Si tenemos que cantar diez canciones, a la cuarta o así ya empiezo "Y para despedirnos..." Ésta me mira así... "Bueno, de propina ésta". Y al final nos quedamos en seis canciones. Porque es que me empieza a entrar un pavor...

I –Yo, fíjate, no recuerdo público hostil, siempre un público muy fan...

EP –Pero no lo estás pasando bien. Igual es que no teníais la dinámica de ensayar, la soltura, al vivir en ciudades distintas...

C –No lo pasas bien, es que no se pasa bien.

I –Incluso, a mí lo de ensayar las canciones que ya te sabes de memoria siempre me ha parecido un tostón.

G –Y es que luego estás en el escenario, te falla el chivato, que te oyes mal...

C –Otro de nuestra cuerda era Carlitos Berlanga.

EP –Y fíjate los conciertos que habrá dado, con Pegamoides y todo...

I –Pero yo creo que lo he pasado mal en todos y cada uno de ellos. Porque esas cosas yo creo que no las superas.

C –Yo creo que ni sabía tocar la guitarra entonces –se carcajea-. Ni la tocaba, porque salía al escenario, con Kaka De Luxe... Con Kaka De Luxe fue el primer concierto que dio Fernando Márquez con Alaska vestida de Pantera, que acababa de quitarse el uniforme del colegio. Carlitos salía y ¡con una gabardina! Y Fernando llevaba una foto mía aquí –se señala el pecho-. Y yo estaba con Alvarito, mi sobrino, que decía "¡pero tita, si lleva una foto tuya!"

EP –Una chapa de Carmen Santonja.

G –Uy, lo del Zurdo con ésta era tremendo. Iba al estudio con un tamborcito y le cantaba sus canciones. Y Mari Carmen sonriendo, "qué bonitas" –las dos se mueren de risa.

 

Me llega el momento de reconocer que me he puesto nervioso, por primera vez, no sabía ni qué ponerme, pensando que iba a conocerlas. "¡Con dos mamarrachos como nosotras!" me espeta Gloria a carcajadas. Claro. Pero es que os hacéis tan cercanas. Y entonces se habla de una pareja de homosexuales suicidas, que abandonan su propósito tras escucharlas. De la Rata de Antequeira, con su cepo en la boca y las orejas de Micky Mouse, que graba discos sólo con versiones de Vainica. "Te acuerdas de aquella vez que nos lo encontramos con su madre –cuenta Carmen-, la pobre mujer ya mayor, y él con las orejas y todo, como siempre. Y la madre que nos decía ¡a ver si me lo cuidáis bien! Si es que os quiere... ¡Desde que era un ratón , está así con vosotras!" –Y se mean de risa- "Ese, de verdad es el fan más raro que he visto en mi vida". Y el yerno de Gloria, que las escuchaba de siempre, al conocerla en la cocina, gritando ¡¡Ël Graduado!! ¡¡El Graduado!!, porque se había enamorado de su suegra, decía. Algunas maneras de entrar en el universo vainiquero.

 

I –Javier (Aramburu) me dejó El Eslabón Perdido y al oír la primera, Doñana, pensé "pero qué me ha dejado". Mucha gente ha entrado de verdad en Vainica con el libro del Zurdo (Fernando Márquez. Ediciones Júcar, col. Los Juglares 1982), me contaban que entendían vuestro mundo mucho mejor. Yo empecé en realidad con Taquicardia. Pero El Eslabón no es de mis favoritos, no sé, me entró mal... Me encanta Contrcorriente, por ejemplo.

C- Ese es de los que lo echamos todo.

EP –Estáis tan elegantes en las fotos de ese disco. Todo serias, todo progres, con vuestra pata de elefente.

G –Uf, qué jaleo de disco. Y ahí estaba hasta el último jipi, que Altea era muy jipi entonces. Y vino aquella chica con los pastelitos, ¿te acuerdas? Que a saber lo que tenían los pastelitos ¡qué tontas éramos! Entre eso y los gin-tonics... 24 horas pegando saltos. Yo, con cuatro niños, con un marido...

 

El campo, la ciudad

 

Las drogas, menudo episodio éste. Pero las drogas han perdido el glamour. "Mejor así" –reponde Ibón-. "Las drogas son como comer con o sin sal". Pero también destruyeron a muchos en el pasado. "Yo creo que ahora mismo, en comparación con otros ambientes, los músicos consumen muchas menos drogas de lo que se piensa. Al menos por lo que me ha tocado ver en Madrid".

 

EP -¿Cuánto tiempo llevas en Madrid, Ibón?

I –Llevo año y pico, desde enero del año pasado, y... bien, me encanta.

G –Yo, si fuera de San Sebastian, es que no pisaría Madrid ni por el forrro. O de cualquier sitio, de Logroño...

I –(ríe) Joder, a mi me encanta Donosti, pero es muy tristón también. Yo he vivido allí toda la vida y es... En otoño, cuando empieza a oscurecer... pues se te cae el alma a los pies.

EP -¿Y en Londres? Porque estuviste viviendo...

I –Bien, pero acabé hartísimo de Londres. Estuve a gusto al principio y luego al final ya estaba harto de la gente, de la comida, del tiempo y de todo... Y Cerdecilla ¿No es muy bonito? A mí me han dicho que está muy bien. Viven muchos músicos ¿no?

G –Uy, está fenomenal. No, es precioso.

EP –T además hay tirada de azadón, que nos has contado antes...

G –Sí, tirada de azadón, y concurso de rebuznos, que este año no han hecho, no sé por qué. Hay muchos músicos, sí.

I –El Escorial es muy de músicos, ¿no? Javier Aramburu vivía en El Escorial.

G –Los Golpes Bajos vivían ahí. Y Ketama, que el otro día me encontré yo al chico en la frutería...

EP –En las fiestas podrían montarse una jam, todos allí reunidos.

G –Pues no sé: En estas fiestas han venido un grupo que se llama Canadá, que es fantástico –ríe-, tocan de todo, los pasodobles... Y fue también Paniagua, Gregorio...

EP –Ese está en todas partes.

C -¡Ese está en todas partes! –ríe Carmen.

G –...que viene con sus bombachos... Y dices ¿no le tirarán un tomate? Se está muy bien en la sierra. Yo me vengo en tren, y si no para los jóvenes, estás a media hora larga en coche...

I –Hombre, depende cómo estés. Javier Aramburu estuvo viviendo en El Escorial un par de años, así solo, y al final es... , se te cae la casa encima, un poco. Se ha vuelto a Donosti

EP –Claro... Es el vivir solo, el peligro. Pero es que todo el mundo debería tener derecho a un patio trsero, a un trozo de cielo, como en otros países. Aquí la densidad de población es baja, nos podríamos permitir vivir en casas, hechos unos zorros ...

C –Bueno... A mi me gusta la ciudad, me gusta vivir aquí... Voy al campo en cuanto puedo y paso diez días, está muy bien. Pero estar, me gusta estar...

G -¡Porque a ti te gusta mucho la calle, Mar Carmen! ¡Y el copeo!

C –(riendo) Bueno, eso era antes...

G -¡Todo el día en la calle...! ¡Nunca está en casa! ¡Las inauguraciones le gustan a ella, de exposiciones raras, hasta las cinco de la mañana!

C –Mil años hace que no estoy yo hasta las cinco de la mañana!

G –Non, pa qué. ¿Y el otro día en El Reverendo, a qué hora acabaste?

 

Y así llega la arriba y abajo. La tarde avanza y Carmen nos ofrece una copita. El norte y el sur. Los españoles con sus tres opiniones, que tenemos tanto miedo a los cambios.

 

G –Uy, en las provincias y así en el norte son muy conservadores.

C –Quizá sea en Valencia, o en el levante donde la gente lo es menos.

EP –Recuerdo volver, después de un tiempo en el extranjero, creo que era el 89, pensando ¡aquí en el terruño aún queda gente cabal". Y luego al abrir los periódicos y encontrarse con todo quisque en la carcel... Y la gente seguía votando masívamente al PSOE. Normal les daba miedo...

I –Pero... yo no creo que haya mucha diferencia, ni entre Bush y Clinton ni entre PSOE y PP, la verdad.

EP -¡Bien, bien, estoy de acuerdo contigo! Pero... un voto en blanco, un voto de reacción...

C –Un voto en blanco.

G- Un voto en blanco no hace nada, Mari Carmen...

C -¡No hace, hace, es una potestad que consta! No es la oposición que eso sí que da lo mismo... Pero el voto en blanco consta, es importante...

G –Pero toda Europa se va a la derecha. Mucho con las izquierdas toda la vida, y ahora... Sobre todo los españoles, después de aquel horror de 40 años de franquismo...

EP –Di que aquí no tenemos uno de esos nacionalismos populistas tipo Le Pen, Berlusconi... Es un milagro, el único país europeo que no tiene ahora...

C -¡A Dios gracias!

G -¡Pero ya caerá, ya caerá!

I –En Donosti ya tenemos –ríe- y no es un regalo...

EP –Desde luego, pero me refiero a nivel...

I –Ya, ya, ya...

G –Bah, más que 40 años de dictadura con un loco... Y nosotras hemos vivido en esa dictadura como unas tontas del bote. Yo era muy roja, pero... Éramos pequeñas, o no nos enterábamos mucho... Mi marido desde luego era tremendo. ¡Era de los de la sentada en el Prado y todo esto...! Luego, al final, era tambien muy conservador. A lo último, cuando estaba muy viejo, decíía "yo votaría a las izquierdas, Gloria... Pero es que las izquierdas son muy feas..." ¡Eso no se le ocurre más que a Chinoris! Después de haberse jugado el acabar en la cárcel tantas veces con Franco... Luego te sale con eso.

C- Decir eso... Lo mejor, echemos un tupido velo.

G –"¿Y si ganan?", decía –y todos estallamos en risas-. ¿Cómo dices?

C- A mí sólo me gusta Cristina Almeida... Es encantadora. Oye, ¿queréis una copita?

 

De este modo pasó la tarde en busca del porilopio. Hacíamos pequeños retoques a T. Rex, Chicago y Cream, la Increible String Band, todas las músicas, las familias y los que merecen. Luego se hizo de noche. Gloria huyó de las fotos de rigor, se fundió la grabadora.

 

I -¿Hacéis canciones o así, ahora?

C –Vamos haciendo. Tenemos que cumplir con la editorial de PolyGram, que como nos dieron un adelanto por las veinte canciones de los dos supuestos discos, que no hicimos más que uno y el segundo no se hace... Pero están hechas ya, está el hijo de Gloria preparando la maqueta con las diez que faltaban.

EP -¿Pero habéis dado el callo igual que si fuera para un disco...?

C –No. No, teníamos muchas ya hechas...

G –Hemos cogido muchas que ya estaban, mucha mamarrachería...

EP –¿Y por qué no os dejáis convencer por Paquito Clavel?

G -¿Para hacer un disco con Elefant? Porque yo ya le he dicho a Paquito, que si nos dan un poco de dinero nos vamos con quien sea, si no no podemos. Que nosotras comemos todos los días, y vivimos de eso. Si nos dan algo al principio, nos vamos unos días a la playa, estamos tranquilas...

I -¡No, es que si no tienes que estar trabajando a la vez y es un suplicio, currar de día, grabar de noche, son muchas horas. Nosotros hemos acabado hartos. Y es una pena, no pasártelo bien mientras haces un disco.

C –Y tú ¿dónde trabajas?

I –Yo en la tienda. Ya os he contado... Vendiendo ropa de lunes a viernes.

EP –Ahora has vestido con ropa de Loreak... ¿no? Pues se parece.

G –¿Es ropa moderna?

I –Sí (Ibón cuenta la propuesta de Loreak Mendian y su vuelta a Londres)

C- ¿Es ropa de hambre y mujer o sólo...?

G –Ahí podíamos ir a vestir... (risas)

I –Y Teresa da clases en la facultad de topografría...

G -¿Es topógrafa?

I –Bueno, da clases de diseño cartográfico.

G –Topógrafa, qué novelesco, suena a Indiana Jones...

C –Oye, ¿abrimos la ventana, para que se ventile un poco esto? –La habitación se contagia del ruido benigno de la calle. La calle se entrega zalamera.

I –Ah, que bien... Está lloviendo.