¡Ay qué Palpitación!

(Entrevista de César Macondo para Rock de lux #149 - Abril 1997)

 

Antes las encuentras con las manos en la masa que con un micro en la mano. Búscalas entre las monjas de "Entre Tinieblas" o limpiando el polvo en "Patrimonio Nacional". Son eso y, además dos voces que colocaban bombas de ganchillo a su vida cotidiana mientras en el gramófono (o casi) sonaban Yes y los Rolling Stones. Y son, también, santas de devoción para Family, Le Mans y Carlos Berlanga. Que lo sepas.

 

Carmen Santonja mira con ojillos espectantes. Gloria Van Aerssen, más distante. parece que la cosa no vaya con ella. "Ah, ¿pero tenemos que responderte a lo que nos preguntas?". Son Vainica Doble frente a una grabadora y un comentario de Jaime de Armiñán, cuñado de Carmen, flotando en el ambiente ("tanto Gloria como Carmen, cuando hablan de si mismas, parecen tontas"). No es descabellado pensar que una mayoría de los lectores de RDL -una mayoría eligió "Trainspotting" mejor film del año- se encenderá al ver en sus páginas a estas dos señoras que en su día se creyeron más hippies que nadie. Pero los fans de Vainica Doble tienen algo que decir, por que si decenas de fans de Superelvis no pueden estar equivocados, cientos de Vainica Doble...

Amigas desde la universidad, "un día Gloria me llamó y me dijo que por que no nos dedicábamos a componer. Cantábamos mucho, pero cosas de otros. Editámos el primer single muy mayores, con los 30 cumplidos". Gloria no está casada con la palabra, pero tiene mucho desparpajo para poner el matiz final, los puntos sobre las íes; así su "¡y yo ya tenía cuatro niños!" parece el feliz contrapunto a la cristalina voz de Carmen. A esta, la afición a la pintura le vino de su bisabuelo, el pintor Rosales; y la música, con la brisa del mar de San Sebastián, "que es lo primero que recuerdo de mi vida". Nieta de un barón holandés, descendiente de banderilleros de chusma y pariente lejana de Audrey Hepburn, a Gloria le salen las manías con destellos de genialidad. "Me horrorizaba salir retratada cuando era joven y mona, así que ahora que me veo como la abuela de Jimi Hendrix...fíjate tú". Y no solo por las fotos; su fobia a los viajes y a los escenarios ha hecho que las apariciones públicas de las Vainica se cuenten con los dedos de una mano. Ellas, con un realismo tan abrumador como certero, nunca han visto la relación con el público desde el escenario; y, además, acabábamos tropezando con todos los cables". No hay quien las cambie, pero tampoco quien quiera corregir la distracción de Carmen ("ayer mismo metí voces en el disco de un chico que graba para Polygram, pero que no me acuerdo de su nombre") ni la incorrección de Gloria (Siempre hemos sido sido igual de sinceras o de insinceras".) Lo contrario hubiera sido claudicar ante la menopausia de, espero que me perdonen, muchas de sus contemporáneas.

 

Su primer single, "La bruja"/"Un metro cuadrado" (Ópalo, 70), coincidió "coincidió con una época de hipperío, y a nosotras nos venía muy bien porque siempre hemos sido bastante hippies; y lo seguimos siendo. Lo que ocurres es que ahora no vamos vestidas con faldas de colorines". Por entonces, Carmen empezaba a cosechar anécdotas en el cine, una afición que "jamás me he tomado siquiera como un hobby. Me divertía salir de vez en cuando en películas de amigos, y más que nada por que coincidía en un momento en que estaba sin un duro y era una manera de sacarme unas perras". En 1960 debuta en "El cochecito" gracias a su "cara de paralítica que convenció a Azcona y a Ferreri", y siguió con pequeños papeles en películas de Armiñán, Manuel Summers, Jaime Chávarri, Luis Gracía Berlanga y Pedro Almodóvar. Las buenas relaciones con "el otro lado de la cámara" les daría la oportunidad de meter sus canciones como cabecera de series televisivas de los setenta("Refranes", "Fábulas" o "Las doce caras de Eva"), los ochenta (Con las manos en la masa") y los noventa ("Celia", "Juncal" y "Una gloria nacional").

En 1971 debutan de largo con un disco que parece no haber existido nunca. De hecho, la cotización actual de "Vainica Doble" (Ópalo) solo puede comprenderse sabiendo la pasta de la que está hecho el fan vainiquero. "Guru Zakun Kin Kon" (la preferida de Gloria) y un puñado más de aquel álbum lograron trascender gracias a las regrabaciones que de ellas hicieron en "1970" (RNE, 91), el cual, más que un disco, es un consuelo grabado por "funcionarios horribles en un estudio espantoso"; o una necesidad, pues el máster del original "está desaparecido, aunque una vez nos hablaron unos que decían tener acceso a él, pero siempre fue un misterio dónde fue a parar". Carmen y Gloria se miran y empiezan a recordar, y sonríen sabiendo que "fue nuestro disco más divertido; tocábamos con unos músicos muy locos, que eran unos admiradores absurdos que nos salían. Estaban el Pato Lucas y la Monja Musical, un chico que tocaba muy bien y le llamábamos así por que era de comunión diaria y a nosotras nos entraba la risa". Y a Gloria todavía le sigue dando, con esa ingenuidad tan insobornable que en su momento desconcertó a los decrépitos medios. José María ïñigo (si, él) se las cargó desde su atalaya. Ellas sin inmutarse, le dedicaron un cándido y mordaz "¡uy!, mira lo que ha dicho este de nosotras", a la vez que dejaban claro, sin pretenderlo, el tipo de juego del que Vainica Doble nunca participarían. Con el mismo espíritu llegó la fantasía de "Heliotropo" (Ariola, 73), recién reeditado; un disco más pulido que da todas las pistas sobre lo que fueron y son Vainica Doble. "Ay quien fuera a Hawaii" es la cima de la acidez doméstica, la lucha contra las palábras que tanto molestan a Carmen (ese "fundamentalmente") con las armas del biberón y la plancha. "Habanera del primer amor" buscaba unos versos que nunca supieron rimar con "cursi", Y la soberbia de "Coplas del iconoclasta enamorado" no encajaban en la pretenciosidad "cantautoril" que el establishment vendía.

Pasan los años. "Es la lucha diaria por no salir en la stelevisiones ni en nada una de las razones por las que acabamos tarifando con todas las casas. Que los discos se retrasasen tanto fue culpa nuestra". Cansada y un poco enferma, Gloria se marcha a Altea, aunque no tardará en volver a Madrid, motivada por el encargo de la banda sonora de "furtivos", de Borau. Aprovecharán para grabar "Contracorriente" (Movieplay, 77), su disco más progresivo e influído por Iván Zulueta, "de quien es la portada, igual que el primero. Iván es muy amigo nuestro y antes habíamos hecho con él parte de la música de "1, 2, 3 al escondite inglés", aquella en que los seis protagonistas cantan a dúo. Jose Luis (Borau) nos lo había presentado, y al principio Iván estaba muy reacio por que nos veía muy carcas, pero cuando le pusimos lo que habíamos compuesto se volvió como loco y corrió a abrazarnos".

"El eslabón perdido" (Guimbarda, 80) llegó con el soplo de Darwin y Stevenson, con el recuerdo de "La ballena azul" de su primer disco y con el olor a mar y el llanto de Doñana. Carmen suelta toda su pasión ecologista, que desaparecerá en el gris "El tigre del Guadarrama" (Guimbarda, 81) porque "de repente se creó como una moda y a nosotras nunca nos ha gustado seguirlas; siempre hemos sido un poco pioneras". Después, "Taquicardia" (84), "en Nuevos Medios, porque somos muy amigas de Mario (Pacheco) que también era de la pandilla de Iván Zulueta, Cuando Mario decidió montar la compañía, nos dijo que tenía mucha ilusión en hacer un disco con nosotras, y además doble". ¿Y? Claro, la puntilla para Gloria. "Pues nada, que yo le dije: ¿Pero dónde vas Mario, no ves que te vas a arruinar?. Así que se empeñó y nos salió un disco muy experimental". Como lo son los arreglos de "Mi alumno", una canción que sabe sacarle los colores a Carmen. "Esa letra es de el Gran Wyoming. Yo nunca hubiera podido escribis algo tan verde; me hubiera dado mucha verguenza". Sólo se trataba de unas manos sobre un muslo, aunque suficiente para provocar el suspiro de dos mujeres que parecen no haber salido nunca del tarro de mermelada. Puede que no sea la colección de canciones que mejor defina a las Vainica, pero si la más serena y poética, además del disco más recurrido por los feligreses de siempre. Carlos Berlanga las invita en su versión de "La funcionaria", Family recuperarían "Sígueme" en su maqueta y a Sergio y Estíbaliz les tocó "la del leucocito", como a ellas les gusta recordar. "Taquicardia" anunciaba un adiós más grave que de costumbre, como si esta vez fuera de verdad, hasta aparecen esos amigos, los de "y juntos estaremos hasta la muerte", y consiguen fotografíar a Gloria, empresa más complicada que la que parece avecinar Carmen. "A mi me hace cierta ilusión grabar un disco totalmente nuevo, pero no hay tiempo. Si lo hacemos, tendría que ser bastante rápido, recuperar algunas canciones ya hechas, hacer nuevas versiones y meter tres o cuatro nuevas". Y aunque Gloria se ponga dura ("y ya sabes, siempre con las mismas condiciones"), sabe que la fuerza de los amigos siempre estará por encima de sus propias exigencias. Un empujón que vale una nueva ilusión.